Hace tal vez mas de setenta años comenzaba una odisea que había nacido veintipico años atrás en un pueblito cercano a la ciudad de Bucaramanga. Por aquel tiempo como que los rastros de la guerra mundial sumados a nuestras propias dificultades de muertes fratricidas sembraban el horror y el terror en la gran mayoría de hombres y mujeres del mundo y de la localidad y esto ocasionaba incertidumbre, desasosiego y ansiedad en todos sus rostros y en sus corazones. Se llegó a pensar que todo ò nada era de una vez ò nunca llegaría a ser. Ese fue el teorema de aquella odisea para que pudiera empezar, para que pudiera suceder, para que hubieran frutos y por supuesto que los hubo.- De esta manera comenzó la vida de un hombre que daría mucho que hacer, mucho que decir, en todas las bocas de muchas mujeres y hombres del entorno en que se movilizaba, departía y compartía.
Todo iba resultando de primera mano pero, de todas maneras, la aventura no faltaba pues el dinero era necesario, como siempre lo ha sido, y se hacía incuestionable trabajar buscar la manera de sobrevivir para poder vivir, poder convivir, y gozar de los dulces sortilegios que los amantes desesperados de aquel entonces querían encontrar en la pareja que tenían a su lado, en un momento cualquiera. Pero todo iba pasando y continuaba el trabajo, la brega, la melodía de arrabal sonaba y por una cabeza aquel hombre todas las ganaba y si caía se levantaba para conseguír un dichoso empate.-
Lo recuerdo en primera instancia como dueño y/ò administrador de una lavandería ò como llamaban en aquella época una tintorería recuerdo que junto a su hermano cercano trabajaban en el sitio haciendo los debidos mantenimientos y preparativos para que las cuatro ò cinco trabajadoras, que lavaban y planchaban la ropa de la gente pudiente de la época que quería tener su pantalón y su camisa muy bien lavados planchados y almidonados sobretodo ALMIDONADOS, acometieran sus oficios a cabalidad y si era el arreglo de un vestido completo ni se diga. No se arreglaba ninguna clase de ropa de mujer para ese entonces. No se que pasó pero el negocio no pudo continuar y alcanzó a durar dos años mas ò menos. Sinembargo la aventura continuaba tenía que ser así no había otra, fue entonces cuando comenzó a mostrar sus dotes de negociante, de abarrotero, de ferretero, de vendedor de granos, lo conocí también como herrero y hasta de carpintero y ebanista y mas luego por azares del destino como dicen se volvería contrabandista, la verraquera, se le midió a todo y a todas las circunstancias en que estuvo le sacó buena tajada yo diría que tajada y media y hasta mas veamos estos sucesos.-
Después de la tintorería vinieron altibajos pero ninguno que menoscabara la fortaleza, el ímpetu, la fe y la esperanza de este gran jornalero del mundo (en adelante así será llamado) me acuerdo que tuvo una herrería donde lo que más me llamaba la atención era la postura ò montaje de las herraduras a los caballos que en ese tiempo eran tan de moda entre los mandamases que siempre han estado entre nosotros y pues lógico uno que otro de la clase medio media que tenían sus derechos y su corazoncito. Esa vaina ò mejor ese trabajo era chévere dadas las circunstancias en las cuales se desarrollaba, ningún transporte masivo, ningún taxi, ninguna moto, ni siquiera bicicletas, nada que representara una mejor ganancia para sobrevivir y establecerse. El negocio se quedaba en eso darle palmaditas a la cheveridad. Por este motivo y otros mas había que buscar otra perspectiva, otro trabajo que rindiera algo más y mejor y a fe que si llegó, con su hermano instalaron, cada uno, un negocito de víveres en la Plaza de Mercado un negocio, yo diría, no a la altura de su ímpetu y su fogosidad pero, tal vez en esos momentos, un negocio que brindaba unos buenos dividendos para ese entonces y mejor que la herrería. La guerra continuaba no podía detenerse y es que él tampoco lo quería su temperamento le exigía actuar como fuera, como pudiera ser, para conseguir los mejores propósitos en la vida su trabajo era el deseo de vivir bien y/ò mejor. Y así mejorando cada vez mas llegó a La Tienda La Placita, una tienda de barrio, en una esquina de una barriada de mujeres en disputa que vivían ejerciendo el famoso y vilipendiado trabajo u oficio más viejo del mundo. Muy queridas ellas. Por ahí cerquita estaba también la escuela San Mateo que conocí por aquello de querer mejorar la calidad de vida que llaman ahora. Esa tienda era lo máximo había de todo y yo no se porque en esa misma esquina, en aquella misma tienda, apareció (por así decirlo) Elvirita y con Elvirita el negocio de los dulces que ricura, dulces de leche, de sidra, de apio, dulces de arroz, de guayaba, de dos pisos de tres pisos y claro yo, ni corto ni perezoso, haciendo mis rasguños por los laditos para saber cuan sabrosos eran los tales dulces. Muy sabrosos si señor pa’que les cuento.-
Ah pero yo me adelanté a los acontecimientos, olvidé mencionar que en el transcurso de ese tiempo, entre la tintorería y la herrería, este personaje de nuestros ancestros contrajo matrimonio, pues a decir verdad, ya tenía la hora para que sentara cabeza y lo confirmaban los padres suyos, ò abuelos nuestros, cuando decían este señor ya ha hecho de todo y ha saboreado todo, que pasa que no se casa, que no sienta cabeza, y ahora que tiene como novia esa muchacha tan linda y tan de buena familia tenemos que empujarlo. Mis abuelos eran jodidisimos y pa’esas vainas como que mas, pues si..Se casó. La verdad yo no estuve en el matrimonio porque no me invitaron pero tuvo que ser magnifico el que sepa de esto puede comunicar para agregarlo con un continuará, en un comentario.-
Bueno los negocios mejoraron con la tienda La Placita y los dulces, ricos dulces, de Elvirita tambien complementaban los ingresos. Empezaron algo así como los años de las vacas gordas, no obstante, la inquietud del jornalero del mundo lo llevó a conocer gente, mucha gente, que podría en un momento dado hacer cambiar el rumbo de su vida y la de las personas de su entorno, mientras tanto la tienda proseguía sus ventas LA PLACITA configuraba su nombre en la medida que el tiempo pasaba produciendo como una plaza de mercado real y verdadera con todas sus verduras y tubérculos. No se podía quejar nadie, no había motivos, no había razones y en la escuela todo marchaba a las mil maravillas con las maestras y profesores que enseñaban todo todito todo, pa’que mas.
Bien, a raíz de las relaciones pùblicas que el jornalero practicò durante este perìodo de tiempo fuè como conoció a Don Pedro Luis Suarez un caballero que lo indujo a tomar acciones y ahondar conocimientos en el comercio de viveres y por supuesto a ser el administrador de el Depòsito-Granero EL VESUBIO de la Cra 16 entre clles 33 y 34 donde logró grandes éxitos y satisfaciones, alli contaba con dos secretarias y dos auxiliares ayudantes de despacho de mercancías y especies. Magnifico. No obstante, el tiempo seguía su marcha y ya era padre de cuatro hijos. Nuestro jornalero no podía aflojar el acelerador al contrario debía multiplicarse y así lo hizo se multiplicó pues además de administrar el negocio de víveres empezó una actividad que más tarde lo absorbería totalmente y que fue patrocinada inicialmente por Don Pedro, por debajo de cuerda, el negocio por así llamarlo pintaba bien muy efectivo y productivo, el asunto consistía en pasar, en transportar harina de trigo (pa’hacer el pan y los ponqués, imagínense) desde Estados Unidos ò Centroamérica por entre las aduanas que existían en cada País mediante diferentes modalidades que se presentaban en el mismo momento de la llegada del camión a la aduana, que yo sepa el pase se daba por dinero (y tanto según el marrano) ò por especias ò por la acomodación, con todos los gastos pagos, en una buena taberna con buenas mujeres por supuesto. Bueno y se iba pasando hasta llegar a la ciudad de Bucaramanga donde ya estaba distribuida y vendida a los diferentes consumidores que, como se dice vulgarmente, la devoraban como un pan en la puerta del horno.- Para los Diciembres, la cosa cambiaba, los camiones los abarrotaban de juguetes ante todo japoneses así fue como conocí y palpé los carritos y taxis y camiones de cuerda, habían también muñecas y muñecos y de todo lo que Uds. todavía ven en las ventas de las Plazas de Mercado y San Andresitos ya por supuesto esta clase de mercancía es la de los pobres no como en ese entonces que se contrabandeaba porque era pa’venderle a los que tenían dinero boyante y sobrante. Fueron articulos de lujo, de primera linea.-
Creo que tengo que decirles que pasen a la siguiente página y que si hay alguna corrección hacerla saber por cualquier vía expedita.
Continuarà con los problemas, las por las buenas y las por las malas, la ebanisterìa, los muebles metàlicos, la ferreterìa en Rionegro, hasta llegar a los deliciosos tamales. Espero comentarios.-
Abrazos
MarkoManias












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